

























José Castro, Kina Fernández, María Barros y Marta Montoto integran la mayor representación desde el 2003

Golpe de autoridad del prêt-à-porter gallego, que tendrá
cuatro diseñadores en el Madrid Fashion Week (sin tanto fuego fatuo, la pasarela Cibeles de toda la vida). La cita, del 20 al 24 de este mes.
José Castro, Kina Fernández, María Barros y Marta Montoto integran la
avanzadilla gallega en un salto cualitativo de envergadura. En la última edición defendió el pabellón la coruñesa Kina Fernández, con todos los honores pero en solitario, y tan numerosa participación como la de este año no se recuerda desde que Verino, Jorge Vázquez, Pernas y la propia Kina marcaban tendencia en el ya remoto 2003 ?en moda, años luz?.
Mientras que Fernández es una habitual en el escaparate madrileño, los otros tres diseñadores debutan en Ifema. Marta Montoto desfilará el primer día dentro de la pasarela Ego para jóvenes diseñadores, integrada ahora en Cibeles.
Un peso pesado
La presencia de José Castro es un bombazo. Habitual en la Semana de la Moda de París, la organización ha reservado para él una especie de desfile de apertura justo después de Ego y en horario prime time (21 horas).
Su categoría le ha valido una portada del dominical de Le Monde, ser comparado con el venerado Jean Paul Gaultier y el ingreso en la exclusivista Federación Francesa de la Costura, algo así como la versión megapija del club Chanel. En España, solo Paco Rabanne, Cristóbal Balenciaga y Josep Font comparten tal privilegio.
La fama no se le subió a la cabeza ni cuando Sarah Jessica Parker se apropió de sus jeans en la película Sexo en Nueva York y alumbró los pantalones gallegos más peliculeros. Este pontevedrés de A Cañiza afincado en
Barcelona ejerce de gallego hasta en las camisetas, en las que hace publicidad de la funeraria familiar, de la que mana la fuente de humor negro que inspira sus colecciones, especialmente la de otoño-invierno que verá la luz en Madrid.

«Tiene mucho de Galicia y mucho de las películas de terror que veía con mi padre. Están Nosferatu, de Murnau; El resplandor, de Kubrick; Los pájaros, de Hitchcock... Como estoy oyendo por ahí: ??O corvo voa sobre Madrid??», dice sin ocultar su gusto por lo mórbido, y agrega con humildad: «Con la crisis como está, ni teniendo el dinero me habría aventurado a ir a París este año, porque es muy caro y la moda vive un momento de reflexión. Además, es la primera vez que voy a Madrid y me hace mucha más ilusión representar a mi país», afirma.
María Barros debuta en Cibeles con sus tejidos de siempre, «sedas,
algodones, lanas, terciopelos..., pero con prendas más cuidadas», explica la diseñadora coruñesa.
«Siempre ha habido presencia gallega en las pasarelas nacionales ?prosigue?, pero más que las cuatro personas que iremos este año a Cibeles me llama la atención su juventud, y eso es buenísimo porque hace tiempo que no surgían tantos frentes creativos».

Juventud al poder
En efecto, José Castro es de 1971, la propia María Barros, de 1980, y Marta Montoto, de 1985. Kina Fernández, la que atesora más experiencia sobre las pasarelas, abunda en lo mismo. «Es muy positivo para Galicia que se incremente su presencia en Cibeles, que haya gente joven que tome el relevo y aporte nuevas ideas, pero la moda gallega es desde hace tiempo un referente nacional e internacional», presume.
Kina llega a Cibeles con una colección «andrógina, de líneas y tejidos masculinos endulzados con detalles suaves y toques de color. Prendas de abrigo y trajes-chaqueta de volumen semirrecto, limpios de cortes, en colores clásicos y neutros, salpicados de vestidos y jerséis oversize en fucsia, verde y azul, sin perder la feminidad».
De Lalín a Madrid
La lalinense Marta Montoto será la yogurina de los gallegos en Cibeles. Debuta en Ego con una original colección influida por la novela Les enfants terribles, de Jean Cocteau, «con personajes enfrentados al drama del abandono del mundo infantil y su adaptación al de los adultos. La geometría adquiere protagonismo y el punto es el material estrella», ilustra la diseñadora.
fuente: http://www.lavozdegalicia.es/tendencias/2009/02/03/00031233659325066682197.htm

En la última década, una nueva tipología de tienda vuelve a recuperar el sentido de espacio efímero. Es la llamada guerrilla store. Mark Tungate los define como puntos de venta efímeros abiertos sólo durante doce meses en edificios semi-abandonados en la periferia. También se emplea en artículos especializados y de prensa anglosajona el término pop up stores. La primera tienda de este tipo la realizan los grandes almacenes Target en el 2003 con la apertura de su guerrilla store en pleno Times Square.
En Europa, Comme des Garçons repite este sistema, inicialmente en Alemania. La peculiaridad de los espacios elegidos (refiriéndome a los de Comme des Garçons) consiste en casi no se transforman; se guarda la belleza del semi-abandono que tenía el negocio anterior, y se crea una tienda que se adapta a lo existente en el local. En la guerrilla store de Comme des Garçons en Colonia, el espacio era una antigua carnicería: los ganchos que tiempo antes sostenían piezas cárnicas, sostienen en ese momento (año 2005) perchas de ropa.
LA NOVEDAD: la firma Prada ha levantado un Pop up Store ¡¡¡¡ en París!!!!!!
Aquí, el artículo de Dazed Digital:
Iconic fashion house Prada has announced the opening of a temporary store in Paris that will mark the beginning of a five month debut. Opening at the Place Beauvau, the store has been designed by architect Roberto Baciocchi in tribute to the Mirabeau Bridge, the first bridge
in Paris to be created from metal. The space features prominent windows that invite the outdoors in, illusory perspectives and a spacious double storey layout.
The store will stock a selection of women’s ready-to-wear as well as accessories and footwear. The collections will be displayed in a space that recollects the cosmopolitan, outdoors life of Paris including lavishly dressed mannequins arranged to recreate a common street scene. Moreover, in the spirit of the historical brand, the shop floor features black and white chequered marble flooring, a throw back to the kind iconically used in Prada’s original 1913 Milan store.
The bridge motif also features heavily thoughout the store and is carried through both levels. While the first floor is furnished with lilac carpeting, sofas and stoic bronze display cases, the second floor draws on a softer aesthetic with beige velvet and a myriad of mirrors furnishings pervading the monochrome rooms.